Una historia de CifraLab
La canción que nadie terminó
El Señor Guitarra despierta con una canción a medias. Cada capítulo abre con una imagen y termina con lo que puedes tocar tú.
Temporada 1 · Capítulo 1
Despertar
Al principio no había nada. Ni suelo, ni cielo, ni paredes. Solo un silencio largo, tan largo que parecía cansado de sí mismo.
Y en medio de ese silencio, algo se movió.
Primero fue un crujido de madera, como el de una casa vieja que se acomoda por la noche. Después, un suspiro. Después, un bostezo enorme, de esos que empiezan en los pies y acaban en las orejas. Quien bostezaba no estaba seguro de tener orejas.
—Mmm… ¿qué hora es? —preguntó una voz.
Nadie contestó. No había nadie para contestar.
El Señor Guitarra abrió un ojo. Luego el otro. Se miró las manos, finas y un poco torpes. Se miró el cuerpo, redondo, de madera color miel, con un agujero en el centro por donde se colaba el aire.
Arriba tenía un mástil largo, como un cuello muy estirado, y en la punta unas clavijas que se movían cuando pensaba.
—Vaya —dijo—. Soy una guitarra.
Lo dijo sin sorpresa, como quien descubre que es martes.
Se estiró y le crujió algo por dentro. Sus seis cuerdas vibraron solas. Seis sonidos salieron al aire, del más grave al más agudo. Mi, La, Re, Sol, Si y otra vez Mi, dos octavas más arriba.
Se quedó muy quieto, escuchando cómo se apagaban.
—Esas son mis cuerdas —susurró—. Y sé cómo se llaman.
No sabía cómo lo sabía. La más gruesa, la sexta, vibraba ochenta y dos veces por segundo. La más fina, la primera, trescientas treinta. Lo sabía como se sabe el camino a casa con los ojos cerrados.
Miró alrededor. Seguía sin haber nada. Un terreno vacío, gris claro, liso como una hoja sin escribir.
—Bueno —dijo, y se rascó la cabeza—. Si no hay nada, habrá que empezar por algo.
Giró una clavija, solo un poquito. La cuerda de Sol subió una pizca, bajó y quedó justa. No hacía falta afinarla. Pero le gustó hacerlo, como quien prepara algo importante.
Y entonces le pasó una cosa rara.
Sin querer, empezó a tararear. Eran cuatro trocitos de melodía, uno detrás de otro, como si alguien se los dictara al oído. Sonaban a casa, luego a tarde nublada, luego a camino, luego a pregunta.
En el cuarto trocito, justo cuando iba a llegar a algún sitio, la melodía se detuvo. No porque él quisiera. Simplemente no había más.
Se quedó con la boca un poco abierta, esperando la nota siguiente. No llegó.
—Qué raro —dijo bajito—. Esa canción no me la sé. Pero me la sé.
La tarareó otra vez. Los mismos cuatro trocitos y, en el mismo punto exacto, el mismo silencio.
No le dio miedo. Le dieron ganas de saber qué hay detrás de una puerta cerrada.
Se sentó en el suelo, que no era suelo, y apoyó la barbilla en las rodillas, que no eran exactamente rodillas.
—Alguien empezó esto —dijo al vacío—. Y alguien lo va a terminar.
El vacío no contestó. Pero muy lejos, tan lejos que podía ser imaginación, algo sonó una sola vez. Una nota grave, larga y tranquila. Como si alguien apoyara un dedo en una tecla para decir «sigo aquí».
Se preguntó si aquella nota volvería. No supo qué responderse, así que decidió quedarse un rato más.
El Señor Guitarra sonrió sin saber por qué. Y se quedó escuchando.
Fin del capítulo.
Las canciones del libro
Cada capítulo tiene su melodía. Aquí están todas juntas. Son originales de CifraLab, hechas con los acordes que se enseñan en el sitio.
- La canción que nadie terminó
- Despertar
- Tres en un mismo compás
- El comienzo de todo
- Lo que sostiene
- Dos que se conocen
- Casi
- El mástil
- Las teclas discretas
- La pausa
- Practicar de noche
- Una visita
- Una entrada, por favor
- El primer baile
- Lo que el Piano no dice
- La sombra
- Hermanos de tonalidad
- El La
- La lluvia
- El golpe y el aire
- El eco
- El camino de las quintas
- Doce casas
- Compás de doce tiempos
- Fuerte y suave
- Quien practica
- Duende
- La canción que es suya
- El Sol sostenido
- Desde la sombra
- Fa, salir de viaje
- El cuaderno de rutas
- La mochila
- Cinco notas para el camino
- El puente
- Un plin en la noche
- Perdón, me quedé dormido
- Con un solo dedo
- Primo pequeño
- Voces que se hacen sitio
- Amén
- La Señora va delante
- Cuatro lugares
- Una noche en el camino
- El borde del Sol
- La dominante
- La cuarta nota
- Lo que tira
- La nota que espera
- Una coma
- Quien practica, otra vez
- Tres contra dos
- El calderón
- Todos los casi
- Otra vez desde el principio